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Deia (16-10-2009)
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Triki con brillantina
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El trikitilari vizcaino Xabi Aburruzaga insufla aires nuevos y personales al acordeón con su segundo disco, "Denboraren naufrago", en el que combina tradición y ritmos folk de países diferentes.
Trikitilari de larga trayectoria, tanto en la docencia como en el acompañamiento a Oskorri, Xabi Aburruzaga acaba de publicar
Denboraren naufrago (Elkar), un segundo disco propio en el que aparece en su portada con una elegante chaqueta y el pelo engominado, imagen poco habitual en la música tradicional. Es la puerta de entrada, la invitación a un contenido marcado por los deseos de renovación del folk euskaldun de su autor. "Busco la modernidad, renovar, ofrecer un punto de frescura", aseguró el portugalujo a DEIA.
Aburruzaga debutó en 2007 con el disco
Bizkaiko Trikitixa, centrado en los ritmos del herrialde. Además, colabora habitualmente con Oskorri y en 2004 se encargó de la realización de la canción del Ibilialdia, así como de la de fiestas de Bermeo. Ahora, acaba de culminar "duros años de trabajo" con la edición de su segundo disco,
Denboraren naufrago, cuya "novedad principal" es que ofrece una docena de composiciones nuevas y propias, diez de ellas instrumentales. "Estoy muy ilusionado y contento con el resultado", explicó Aburruzaga ayer en Bilbao. Grabado en los estudios Elkar de Donostia, las mezclas y masterización se realizaron en Musikart, los estudios de Mikel F. Krutzaga, quien ofició como productor y "cuyo trabajo ha sido muy importante", indicó el músico jarrillero.
El título del disco está tomado de una de las canciones cantadas, cuya letra es obra de Iñaki Aurrekoetxea. "Es una de las que, imagino, más sonarán en las radios. Además, me siento realmente un náufrago del tiempo. Es algo que va pasando y no sabes si va hacia adelante o hacia atrás", explicó a DEIA Aburruzaga, que ha contado con múltiples colaboradores (Urbil Artola, Ixiar Oreja, Harkaitz Martínez, Pello Ramírez, Iñigo Egia, Jon Piris, Joseba Tapia, Mikel Markez...) en la realización del álbum, que se presentará en directo en formato de septeto.
Aburruzaga busca con este repertorio renovar el sonido de la triki. "Tiene un estilo muy marcado. Yo intento romperlo, que la gente me escuche y se pregunte ¿quién es éste? Quiero aportar un punto de frescura, de renovación, un estilo propio", asegura el músico, cuya imagen en la portada del CD dista mucho de la habitual en el ámbito de la triki. "Sí, aparezco casi de etiqueta y con gomina. Así me visto para las bodas y momentos importantes", ironizó a preguntas de DEIA. "Quiero ofrecer un aire de renovación al mundo de la triki. De ahí, esa imagen de modernidad", apostilló.
Degustador de múltiples sonoridades musicales, Aburruzaga dice disfrutar con "el mestizaje y el folkore de diferentes países". Y esa pasión se traduce en las composiciones del álbum, que ofrecen ecos de la música celta, de las percusiones con los zapatos de Québec, del jazz, de la música latina, de los corridos mexicanos... "Yo diría que es un disco muy musical, que va más allá de la triki, aunque sin renunciar a ese mundo tradicional del que provengo. Son canciones de sonoridad abierta, global e internacional", explicó.
Aburruzaga mezcla en
Deboraren naufrago instrumentos habituales en el folk euskaldun, caso de la alboka, mandolina, txalaparta, violín o la guitarra acústica, con otros más contemporáneos como el bajo y la guitarra eléctrica, el cello, el piano o la batería. "Mi objetivo es crear un sello propio", justifica para acercarse a una docena de temas que invitan a vivir "un viaje imaginario" por diferentes países y lugares, que aparecen dibujados por el ilustrador Igor Zorrotzua. Cada uno de ellos (Sicilia, el puente de Belfast y el Puente Bizkaia, la playa de Sopelana, el lago Como o la localidad palentina de Velilla de la Peña, donde está enterrado su aitite, al que dedica Zu gabe) cuenta con un texto original de Kirmen Uribe.
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